ALEGATO CONTRA LOS TRISTES.
Siendo la profesión de arquitecto, aquella del que hace arquitectura, parece una perogrullada que los arquitectos irán hacía donde va la arquitectura. Así debe ser.
¿Hacia dónde va la arquitectura?
Como toda actividad humana se dirige allí donde hay interés, donde hay oportunidades, donde surgen necesidades sin cubrir, donde nadie ha pensado todavía, donde las nuevas tecnologías nos permiten ahora actuar.
Muchas veces hablamos del futuro de la profesión. El futuro verdadero, aquel que no ha llegado, no podemos
preverlo. Poco podía preverse en los años 40 y 50, en plena postguerra, que si bien las necesidades de viviendas abundantes y baratas eran acuciantes, dentro de pocos años sería imperioso que esas viviendas, y sus hermanas menores, fueran eficientes energéticamente, o fueran plenamente accesibles, o pudieran acoger nuevos tipos de familia, o participaran de una demografía con un cambio radical, o se situaran en el centro de la vida de la gente con unos valores nuevos, con una forma de vivir desconocida hasta entonces por todas las generaciones anteriores.